
Jornadas de recepción de estudiantes en la UGR
Las Jornadas de Recepción de Estudiantes de la Universidad de Granada, que se han inaugurado hoy como cada año en los paseíllos universitarios, acogen a cada vez “más gente” y son un “útil instrumento” para informarse de lo que les ofrece durante todo el curso la UGR e incluso la propia ciudad -para aquellos estudiantes que vienen de fuera-, según ha dicho el rector de esta institución, Francisco González Lodeiro, que ha visitado el recinto junto al delegado de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta, Francisco Cuenca.
Sin embargo, en plena crisis económica, la mesa donde se informaba sobre las becas, la primera a mano derecha nada más entrar en la carpa, estaba esta mañana vacía. Dos sonrientes funcionarios repartían folletos, pero los estudiantes los cogían, apenas le echaban un vistazo y se iban directos a otra mesa abarrotada de universitarios que hacían cola: al otro lado, tres jóvenes no daban abasto para repartir agendas escolares.
“Me dan ganas de ir puerta por puerta por las facultades para repartir folletos informativos a los alumnos, para que se enteren de las posibilidades que tienen”, asegura una funcionaria de la UGR. Se “atreve” a confirmar que los universitarios “cada vez piden menos becas”, y en su opinión, esto ocurre porque “o están desmotivados, o piensan que ya les pagará su familia la matrícula y lo que les haga falta, o bien se buscan un trabajo para cubrir gastos”.
Y eso que algunas becas no tienen límite de presupuesto. Por ejemplo, aquellas del Ministerio de Educación y Ciencia en que si se cumplen una serie de requisitos como familia numerosa, expediente académico, etc., la ayuda llegará con seguridad.
La UGR tiene su propio Programa General, y echa una mano a sus estudiantes con las matrículas, los libros, el alojamiento (hasta 500 euros), el transporte (100 euros) o la comida. El universitario puede pedir sólo una modalidad, pero cada cual “tiene que ver, según su situación, que beca le conviene más”, asegura esta funcionaria. Por ejemplo, la del comedor “es muy útil”: encontrarse una mesa puesta de lunes a sábado con un rico y variado menú ahorra mucho dinero y tiempo al estudiante foráneo.
La beca a la que llaman Precios Públicos supone que la UGR sufrague hasta el 100% de la matrícula, pero ocurre que, como dice esta trabajadora, los alumnos “se matriculan de muchos créditos, se creen que así van a aprobar más, pero si cogieran sólo los justos y necesarios, la universidad les podría pagar las tasas al completo”. Es lo que le ocurrió a Jessica, toda una veterana estudiante de Empresariales (empieza su quinto curso) que procede de Cúllar Vega y siempre ha pedido becas: “Un año me dieron la del comedor y otro me pagaron la matrícula”, cuenta. Incluso el primer año, el MEC la becó con unos 3.000 euros, que no están nada mal.
Jessica fue lista, pero la funcionaria que reparte folletos informativos de las becas lo tiene claro: se piden pocas y eso que “a muchos les hace falta”. Admite que puede haber “falta de información” o de recursos humanos, y que las ayudas pueden tardar unos meses en aparecer en las cuentas corrientes, pero al final llegan.
Además del Plan General, la UGR también concede becas para másteres oficiales y Tercer Ciclo, premia a los mejores expedientes, ayuda a los alumnos extranjeros y también a los universitarios mayores o los discapacitados, etc. Todo lo que hay que hacer es entrar en la web ve.ugr.es, imprimir la solicitud de ayuda o bien comprarla en un estanco, y llevarla a la secretaría de la facultad donde se haya matriculado el alumno.
El año pasado, según esta trabajadora de la UGR, unos 8.000 alumnos pidieron una beca de la propia institución y se les concedió a unos 1.300. De los 70.000 estudiantes que hay en la UGR, unos 20.000 están becados.
Fuente: www.granadadigital.com